LA CRUZADA DE NEVILLE

LA CRUZADA DE NEVILLE

lunes, 26 de junio de 2017

DOS BRAVOS ARQUEÓLOGOS CONTRA UN SANEDRÍN DE INCAPACITADOS

Una vista del interior de la cueva de Jorá, en su parte más amplia, con restos de humo de las hogueras en las paredes.

Encuentran una cueva que fue ocupada por pastores medievales en Peñamellera Baja


DIARIO EL COMERCIO DE GIJÓN


  • En su interior se hallaron antiguas hogueras y montículos de carbón, pero también varias piezas de época prehistórica

  • La cavidad, de 150 metros de longitud y gran altura, oculta piezas de cerámica y restos de fauna

  • En el concejo de Peñamellera Baja, no lejos de la sima de Suarías en la que se hallaron restos humanos, una lanza y otras piezas de gran interés arqueológico, los mismos investigadores han encontrado una gran cueva que seguramente estuvo habitada por pastores en época medieval. En su interior, restos de fauna, cerámica y evidencias de antiguas hogueras, con acumulaciones de carbón, en la enorme sala principal. ¿La entrada? Una pequeña gatera, minúscula, en el lugar en el que años atrás estaría probablemente la entrada original, más amplia. El paso del tiempo hizo que la oquedad cayese en el olvido, y su acceso tapado -no saben los investigadores si por la acción humana o por desprendimientos- hizo que la cueva quedase oculta hasta hace más o menos un año cuando, en una visita de exploración, el espeleólogo Alix Serna Gancedo entró en la cueva Jorá. Así se llama esta gran oquedad que después visitó junto al arqueólogo Alfonso Fanjul, quien tras recorrer los tres metros de la estrecha gatera por la que se accede al interior, observó «una gran galería de unos 150 metros de longitud, y con una altura cercana a los diez metros en la sala principal», calcula el investigador.
    La cavidad costa de varias estancias con numerosas estalagmitas de gran altitud y el suelo «está cubierto de fauna muy variada y de gran antigüedad. Se pueden observar cientos de huesos de animales de distintas especies», explica Fanjul. En las salas centrales, «existen varios restos de hogueras, con abundante carbón acumulado en pequeños montones, alrededor de los cuales se encuentran fragmentos de cerámica medieval», explica el arqueólogo, quien cree que «la cueva, en zona de montaña, tuvo que ser usada como refugio ocasional por pastores y cazadores medievales». Pero también en épocas anteriores, porque «en el acceso a la cavidad se han visto otros fragmentos cerámicos que parecen corresponder con los periodos finales de la Prehistoria», apunta. Los investigadores decidieron no pisar numerosas zonas de barro, pues consideran que el yacimiento está intacto, por lo que quizás pudiesen hallarse huellas de sus últimos ocupantes.
    Pues bien, tras comunicar el hallazgo en la primavera de 2016 y guardar celosamente el secreto todos estos meses, «un año más tarde, el arqueólogo del servicio de Patrimonio Cultural del Principado sigue sin ni siquera realizar la obligada visita técnica, lo que impide presentar cualquier proyecto respecto a un yacimiento excepcional, al estar conservados in situ numerosas hogueras y cerámicas de varias épocas», denuncian los investigadores. «La única respuesta obtenida fue una notificación incoherente donde se pedía a los descubridores que llevasen los restos hallados en superficie al Museo Arqeológico, sin disponer de permiso para ello ni tampoco plantearse que hay miles de fragmentos de piezas arqueológicas en la superficie de la cueva», explica Fanjul. Algo que no hicieron, «pues eso iría contra la Ley de Patrimonio», hecho del que informaron también a la Consejería.
    Así las cosas, Alfonso Fanjul y Alix Serna denuncian «el pasotismo absoluto del servicio de Patrimonio cultural respecto a nuevos hallazgos prehistóricos de gran interés científico», en referencia a la cueva Jorá y a la sima de Suarías donde, denuncian, «se realizó una visita técnica de evaluación para iniciar los trámites de cierre, sin contar con los descubridores, directores del proyecto arqueológico, ni los dueños». Los investigadores lamentan que la Consejería, en el caso de Suarías, use términos como «evaluar lo que queda en el yacimiento» o efectuar «una recogida de los materiales existentes», cuando en el proyecto de intervención «con metodología arqueológica se detallan actuaciones, plazos y quién intervendría». Proyecto que «sigue sin obtener respuesta, a pesar de que sería más barato al cierre de la propia cueva», lamentan los descubridores de la cueva.

LA MORADA LACUSTRE Y EL HÓRREO ASTURIANO POR ROSO DE LUNA II RÉPLICA A FDEZ OCHOA Y A SALIDO DOMÍNGUEZ







LOS CORITOS


1909 RAMIRO DE MAEZTU A DON MELQUIADES ÁLVAREZ

DIARIO DE CASTROPOL



Dr JOAO DA COSTA- EL ECO DE LUARCA







1958 ECO DE LUARCA




viernes, 23 de junio de 2017

miércoles, 14 de junio de 2017

¿QUÉ FUE DEL ANUNCIADO CAMPAMENTO ROMANO DE LA CAMPA TORRES?




El castro de la Campa Torres fue quemado en los momentos que preceden a la romanización


http://ria.asturias.es/RIA/bitstream/123456789/1829/1/Cronoestratigrafia%20de%20la%20Campa%20Torres.pdf

SERIE ORIENTAL DE CUADRÍCULAS INTRAMUROS

Muralla XIV

En XVIII subyace a los hogares del 1º nivel de cenizdas del I a.C.

Muralla XXVI

Capa IVA. Marrón y terrosa con abundantes restos carbonosos, del II-I a.C.
Corresponde al momento prerromano más moderno y su carácter habitacional se ratifica con un hogar arcilloso y abundantes restos de combustión o alimenticios.

NUEVOS APORTES CRONOLÓGICOS

El final de la secuencia se encuentra definido por las capas que componen el denominado primer nivel de cenizas, que precede a la romanización. En realidad, el límite está claro, puesto que se caracteriza por no poseer materiales romanos, que hemos de situar prácticamente a caballo del cambio de era.

Fase III: (mediados del II-I a.C.)

Constituye el período de habitación inmediatamente prerromano, visible en el denominado 1º nivel de cenizas que tiene como límite antiguo el kalathos antes citado, así como el conchero subyacente al anterior y como límite modernos los primeros indicios de romanización.
Se define mediante rellenos y aterrazamientos que sirven de cimentación a nuevas unidades habitacionales, como la que alberga el hogar decorado y los restos de dos hogares......

martes, 13 de junio de 2017

GRATINIANO NIETO, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID



FUNDACIÓN NACIONAL FRANCISCO FRANCO

Gratiniano Nieto Gallo nació en La Aguilera, Burgos, el 6 de marzo de 1917. Cursó estudios en los Institutos de Enseñanza Media de Burgos y Aranda de Duero. En la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid se encontró con un grupo de auténticos maestros, entre los que destacan los profesores: Emilio Alarcos García, Cayetano de Mergelina y Luna, Claudio Galindo, Ferrandis Torres y otros. Prosiguió sus estudios en la Universidad de Madrid, siendo Premio Extraordinario en la Licenciatura y en el Doctorado. Su Tesis Doctoral la dirigió José Camón Aznar, y versó sobre Los monumentos de Lerma.
 
   Fue Profesor Ayudante y, luego, Profesor Adjunto de la Universidad de Valladolid, y Conservador del Museo Arqueológico de dicha ciudad, en la que también dirigió el Colegio Mayor “Santa Cruz”. Posteriormente, dirigió el Colegio Mayor “Nebrija”, de la Universidad de Madrid, en la que fue Profesor Adjunto de Arte Medieval. Por concurso fue destinado al Museo Arqueológica Nacional de Madrid. También fue Director de las Residencias de la Universidad Menéndez Pelayo, de Santander, y Secretario Técnico de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, Cuerpo al que pertenecía por Oposición desde 1941.

En 1959, ganó por Oposición la Cátedra de Arqueología, Numismática y Epigrafía de la Universidad de Murcia, hasta 1961, en que fue nombrado Director General de Bellas Artes, cargo que desempeñó hasta 1968. En la Universidad Autónoma de Madrid, fue Vicerrector en 1972 y Rector en 1973.
 
   Fue Miembro de diversas Academias e Instituciones Culturales españolas y extranjeras. Miembro del cuerpo facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos; Miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Académico de Honor de la de Alfonso X El Sabio; y Académico Numerario de la de Bellas Artes de San Fernando.
 
   Dirigió numerosas campañas de excavaciones arqueológicas en las provincias de: Álava, Valladolid, Palencia, Burgos, Murcia, Madrid, Guadalajara, Ciudad Real, etc. Militó en FET y de las JONS. Fue Colaborador de la obra: El nuevo Estado Español. Veinticinco años de Movimiento Nacional. 1936-1961. Otras obras suyas son: Valladolid (1954); El Oppidum de Iruña (Álava)(1958); Reflexiones sobre la Universidad (1973);Panorama de los museos españoles y cuestiones metodológicas (1973); El Teatro Real (1973); Recursos y posibilidades de la Universidad Autónoma de Madrid ante la investigación (1976); Prehistoria(1981); Arqueología y modernidad (1985); y varias Guías de arte.
 
   Fue nombrado Hijo Adoptivo de Yecla, Murcia. Estuvo casado con María de la Concepción de Mergelina Cano-Manuel, que falleció en Madrid, el 9 de junio de 2003, y tuvieron dos hijos: María de la Concepción y Fernando. Falleció en Yecla, el 19 de julio de 1986.  

DE COMO MADRID MANDÓ UN MOTOCARRO PARA ARRAMBLAR CON LA CRUZ DE LA VICTORIA



De como Madrid envió un motocarro para arramblar con los símbolos más sagrados de Asturias.

Conozca la delirante historia de la orden dada por la Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural al Cabildo Metropolitano de Oviedo.

DE COMO MADRID ENVIÓ UN MOTOCARRO SIN DOCUMENTACIÓN ALGUNA PARA ARRAMBLAR CON LOS TESOROS DE LA MONARQUÍA ASTURIANA


"Es sintomático del interés con que la Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural mira todo lo concerniente a la Cámara Santa lo ocurrido en 1973. Requerido por aquella el Cabildo Metropolitano para que prestara las cruces hoy robadas con ~destino a una exposición, se accedió a lo solicitado y se quedó en que la Dirección General entonces de Bellas Artes- enviaría a unos servicios especilizados a recogerlas. Cuál no sería la sorpresa de los. responsables de la catedral cuando se encontraron con dos individuos que, sin más trámites ni documentación, pretendían llevarselas a Madrid en un motocarro."

lunes, 12 de junio de 2017

EL PROFESOR STEFANO GASPARRI CONTRA LOS ASNOS DE CANTOBLANCO



Il Regno Asturleonese nell'Alto Medioevo attraverso le sue cronache (secoli VIII-XI)


La circulación de fuentes irlandesas en el norte de Iberia a propósito de los Vikingos.



VIKINGS IN THE SOUTH

La autora plantea que la circulación de fuentes irlandesas -en un poema del siglo IX,por ejemplo,se menciona a "los guerreros salvajes de Lothlind"-en el Norte de Iberia podría dar cuenta de la improbable mutación fonológica desde Nordomanni hasta Lothomanni.
En la Crónica de Alfonso III (quien se enfrenta a los (Nordomannorun gens) y en la más antigua de Albelda y su continuación, la llamada "Crónica Profética"; estos dos textos se refieren (respectivamente) a los Lordomanni y a los Lothomanni.

[PDF] Reseña: Vikings in the South. Voyages to Iberia and the Mediterranean

AM Marinelli - Cuadernos Medievales, 2016 - fh.mdp.edu.ar
... “infieles” e “idólatras” (Kafirūn y Mushrikūn) del Norte —los asturianos, vascos y gallegos con
quienes los musulmanes de la península mantenían un ... las producidas en los siglos IX-X en el
reino asturiano—, sin embargo, reescriben el episodio en función de un ...


sábado, 10 de junio de 2017

RÉPLICA A FERNÁNDEZ OCHOA Y A SALIDO DOMÍNGUEZ CAPÍTULO I




En el siguiente enlace http://digital.csic.es/handle/10261/84496 pueden Vds leer lo siguiente:




El horreum de la villa romana de Veranes (Gijón, Asturias). Primer testimonio material de los hórreos de Asturias.

Autor Fernández Ochoa, CarmenGil Sendino, FernandoSalido Domínguez, JavierZarzalejos Prieto, Mar

Fecha de publicación 2012
Editor Universidad Nacional de Educación a Distancia (España)

Citación:El horreum de la villa romana de Veranes (Gijón, Asturias). Primer testimonio material de los hórreos de Asturias (2012)

Serie: Arte y Humanidades

Resumen:Este libro es el fruto de un exhaustivo trabajo de equipo sobre este importante complejo rural centrado en la pars fructuaria, uno de los espacios que mejor nos informa de las actividades productivas y de la vida cotidiana de estas explotaciones agropecuarias. La obra examina este edificio mediante el análisis del registro arqueológico que ha permitido su caracterización funcional y cronológica, así como su integración en el contexto de las edificaciones de almacenamiento y conservación conocidas en el área occidental del Imperio. No podemos dejar de señalar que el hórreo romano de Veranes es el más antiguo documentado en Asturias, lo que cuestiona el supuesto origen medieval de estas construcciones norteñas y contribuye a poner fin a la permanente discusión sobre el inicio de los graneros sobreelevado
                              
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Pues va a ser que no; Vds no ponen fin a nada; no está dentro de sus prerrogativas poner fin a las discusiones científicas y mucho menos llevar el agua a su molino romanista.


No hay demasiadas descripciones literarias sobre ellos, y la mejor es la de Jovellanos. Sí consta que los asturianos eran hábiles constructores en madera, ya que el Padre Carvallo asegura que los astures llegaron a Inglaterra, hacia el año 225 antes de Cristo, y allí establecieron «sus casas de madera y estacones hincadas en tierra y entretejidas con varas».

La Gran Guerra retuvo de 1914 a 1920 al etnógrafo polaco en España, lo que le permitió conocer y estudiar la arquitectura tradicional del Principado
Próximo a celebrarse en Oviedo el I Congreso del hórreo asturiano, durante los días 29 y 30 de este mismo mes, no está de más que nos traslademos a Poznan para hacerle una visita a Eugeniusz Frankowski, el investigador polaco autor de «Hórreos y palafitos de la península Ibérica». Con muy buen aspecto, pese a sus muchos años, el ilustre etnógrafo recuerda la lengua española con bastante precisión y se complace hablándola, porque le trae el recuerdo de la juventud, ida ya para siempre. Frankowski, que nos dice en voz baja, por si las paredes oyen, que en Polonia se disfruta de la paz del cementerio, está dispuesto a contestar lo que sea, sobre sí mismo o sobre los hórreos.
—¿De dónde procede su interés por los hórreos de la península Ibérica?
—Se debe a un accidente, a un gravísimo accidente, que costó muchos muertos. En 1914 yo tenía treinta años y después de una corta permanencia en el norte de África, me detuve en España para incorporarme al equipo de prehistoriadores que durante el verano hacían excavaciones en la cueva prehistórica paleolítica de El Castillo, en Puente Viesgo, provincia de Santander, bajo la dirección del geólogo y prehistoriador bávaro Obermaier, y patrocinados por la Fundación Alberto I de Mónaco, que era el mecenas del Institute de Paleontologie Humaine de París. Al estallar la Gran Guerra a finales del verano de 1914, Obermaier y yo, y otros participantes en las excavaciones, por pertenecer a países beligerantes, fuimos confinados en España, hasta el cese de las hostilidades.
—¿Y de ahí parten sus estudios sobre los hórreos?
—No sólo sobre los hórreos. Tenga en cuenta que permanecí en España desde 1914 a 1920, y en esos años tuve tiempo para hacer muchas cosas. También hice una investigación sobre «Estelas discoideas de la península Ibérica», publicada en Madrid por la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, el año 1920. La monografía sobre hórreos y palafitos se había publicado en 1918, por la misma comisión.
—¿Son éstas sus primeras publicaciones?
—No. Anteriormente había publicado en Polonia un texto sobre «Los paisajes de Wolin», en 1913, que, en rigor, es mi primer texto que ve la luz de la imprenta, y trabajos sobre cómo el pueblo alumbraba sus chozas y sobre la celebración del Domingo de Ramos en la región de Sacz. Durante mi estancia en España publiqué otros trabajos sobre «La lucha entre el hombre y los espíritus malos por la posesión de la tierra y su usufructo» y sobre «Los signos quemados y esquilados sobre los animales de tiro en la península Ibérica», además de otros trabajos en portugués, como «As cangas e jugos portugueses de jungir os bois pelo cachaco» o «As cabeceiras de sepultura e as suas transformaçoes».
—¿Tienen los polacos el don de lengua? Lo pregunto por esa facilidad para ponerse a escribir en español y portugués al poco tiempo de vivir en la península Ibérica.
—Mi caso es modesto. No olvide a mi compatriota Joseph Conrad, que es uno de los mejores escritores de la lengua inglesa. Ello puede deberse a que el español o el inglés son lenguas que ofrecen menos dificultades que la polaca.
—Y a diferencia de los polacos, los españoles y los ingleses son muy reacios a aprender lenguas ajenas. Si me lo permite, cambiemos de tercio. ¿De qué parte de Polonia es usted, Mr. Frankowski?
—Yo nací en Siedlce, ciudad por entonces perteneciente a Rusia, el 21 de noviembre de 1884. Mi familia, amante de las tradiciones patrias, abogaba por la enseñanza en polaco, razón por la cual yo fui expulsado en dos ocasiones del Liceo. No obstante, pude terminar los estudios secundarios en polaco, y nada más terminarlos, marché a la Universidad de Cracovia, en la que cursé los estudios de Antropología y Arqueología. Una vez licenciado, fui profesor ayudante de la cátedra de Antropología en la Universidad Jagellonense, e inicié unas investigaciones sobre el «hábitat» de las montañas polacas, en colaboración con el profesor J. Talke-Hyniewicz, titular de la cátedra, y después por mi cuenta. En 1911 efectué trabajos de campo en la parte oriental de Polonia, y en 1912 fui a trabajar al Instituto Antropológico de Zurich, bajo la dirección del profesor O. Scheiginhaufer, lo que me permitió familiarizarme con métodos nuevos, desconocidos en Cracovia. En 1914 hice un viaje al norte de África y al regreso me quedé excavando con Obermaier en Santander, no sé si para mi buena o mi mala suerte. Yo creo que para mi buena suerte.
—Y terminada la guerra, ¿no sintió la tentación de quedarse en España?
—Tuve la tentación, sí, pero tenía cosas que hacer en Polonia. En España estábamos muy bien, sin agobios. Obermaier gozaba de la protección del prehistoriador asturiano conde de la Vega del Sella, y yo pude hacer las investigaciones que me apetecían sin ninguna traba. Pero mi carrera académica había de realizarla en Polonia. En 1921 me doctoré en la Universidad Jagellonense de Cracovia, y en 1922 me trasladé a Varsovia, para especializarme en Etnografía y Etnología. Seguidamente se me encargó dirigir un seminario de Etnografía en esa Universidad, hasta que en 1926 soy llamado para desempeñar la cátedra de Etnografía y Etnología de la Universidad de Poznan, que más tarde pasaría a ser el Instituto de Etnología.
—El siglo XX fue siglo de guerras mundiales. usted se libró de la primera, pero no de la segunda.
—Es cierto. Me opuse cuanto pude a los nacionalsocialistas y aunque tal vezno habría podido hacer mucho, dirigí un seminario en la Universidad clandestina de Varsovia. Terminada la guerra, se me permitió volver a mi cátedra en Poznan y volví también a dirigir el Museo Etnográfico de Varsovia. Y así hasta mi jubilación en 1960, siéndome reconocidos entonces mis méritos para la República Popular de Polonia.
—¿Sobre qué trabajó a su regreso a Polonia?
—Sobre muchas cosas: sobre los bordados del pueblo polaco, sobre los gorros femeninos con bordados dorados en Pomerania, sobre el calendario ritual de los polacos, sobre la forma de las fábulas de los montañeses polacos, sobre los útiles de arar en Polonia... También seguí prestando atención a temas españoles, en estudios como «El carnaval de los hombres y los animales en España» o «El arte popular vasco».
—¿Cómo son los hórreos asturianos?
—No hay demasiadas descripciones literarias sobre ellos, y la mejor es la de Jovellanos. Sí consta que los asturianos eran hábiles constructores en madera, ya que el Padre Carvallo asegura que los astures llegaron a Inglaterra, hacia el año 225 antes de Cristo, y allí establecieron «sus casas de madera y estacones hincadas en tierra y entretejidas con varas».
—¿Hay referencias a los hórreos en la Antigüedad?
—Sí, claro. Herodoto describe ciertas plataformas palafíticas, que eran comunes a varias viviendas, en Tracia, más o menos como en la España húmeda un hórreo puede ser común a varias familias. Estrabón describe los palafitos de Ravenna, levantados sobre pantanos con estacas, e Hipócrates se refiere a una aldea palafítica en la orilla este del mar Negro, en la pantanosa cuenca del río Kutais. La primera mención en lengua castellana del granero rural peraltado se encuentra en las «Antigüedades», del mencionado Carvallo.
—Sin embargo, la mayoría de los viajeros que pasaron por Asturias, no ven hórreos.
—Es cierto. Townsend describe con mucho detalle el carro del país, pero nada dice de los hórreos. Y Gamow se da cuenta de ellos en Riaño. En un dibujo de Alfred París incluido en «Por los Picos de Europa», del conde de Saint-Saud, se ve un hórreo como los asturianos, en Caldevilla, en Valdeón.
—¿Puede hablarse de un único tipo de hórreo asturiano?

—No, de ninguna manera. Los hay muy diferentes. Una originalidad asturiana es colocar los hórreos sobre los tejados de las casas. Debo destacar que los hórreos de Asturias suelen caracterizarse por sus dimensiones muy armónicas, sobre todo, los de menor tamaño. En mi opinión, son restos de construcciones de madera, hoy reemplazados por casas de piedra y ladrillo. Cerca de Oviedo vi un hórreo convertido en vivienda, muy limpia, por cierto.
Algunos de Vds se preguntarán con buena lógica ¿quién es el señor Frankowski? y la respuesta contundente es: un especialista en la materia con mucha mayor autoridad en la misma que la que pudiera ostentar ni de lejos la señora Fdez Ochoa y su ayudante.
Y aquí tienen Vds estimados lectores un breve recorrido por la obra del gran antropólogo polaco 95 ANIVERSARIO DE HÓRREOS Y PALAFITOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA  "En Hórreos y Palafitos de la Península Ibérica,Frankowski  expone su tesis del origen palafítico de estos graneros del norte peninsular, coincidiendo con la propuesta de Félix Aramburu. Aunque ya superada, el trabajo de Frankowski supuso el primer estudio científico de nuestros hórreos, constituyendo un referente ineludible para los investigadores posteriores.


Donde deja de forma meridianamente clara que los hórreos son de origen palafítico y por lo tanto muy anteriores a la presencia romana en la Península Ibérica; por eso Vd, señora Fdez Ochoa y su doméstico  Salido Domínguez no pueden poner fin a ninguna discusión como quisieran porque repetimos una vez mas que no está dentro de sus competencias silenciar a autoridades científicas a las que no pueden aspirar a igualarse.

                                

jueves, 8 de junio de 2017

GALICIANA

GALICIANA: SALUTACIÓN











EL DESIERTO DEL DUERO

archivo -

DIARIO DE LEÓN

HISTORIA LEONESA

EL DESIERTO DEL DUERO

Es una de las explicaciones más extendidas para entender la Reconquista. Sin embargo, aceptarla o no supone enfocar de formas diferentes los orígenes del Reino de León

ALBERTO FLECHA PÉREZ

RESUMEN: Tras la conquista musulmana, un grupo de nobles visigodos se refugiaron en los brumosos y profundos valles cantábricos para, sobre un solar indígena escasamente romanizado, formar los principios de un reino: el reino de Asturias que encabezó el proceso histórico conocido como la Reconquista.
Hablar de los siglos VIII y IX es hablar de un paréntesis en la historia leonesa. Apenas hay testimonios, apenas la arqueología ha desvelado escasas evidencias que nos hablen de la presencia humana en este territorio y lo poco que sabemos se reduce a hipótesis muy contestadas. Una de ellas, quizás la más extendida, es la que se conoce con el sugerente término historiográfico de Desierto del Duero. A pesar de que no fue su autor, fue el historiador Claudio Sánchez-Albornoz el que la hizo enormemente popular, hasta tal punto que esta interpretación de la historia es la que más extendida se encuentra entre los leoneses. Seguro que usted también la conoce
Tras la conquista musulmana, un grupo de nobles visigodos se refugiaron en los brumosos y profundos valles cantábricos para, sobre un solar indígena escasamente romanizado, formar los principios de un reino: el reino de Asturias que encabezó el proceso histórico conocido como la Reconquista. Al mismo tiempo, en la meseta, los cristianos abandonaban sus extensos campos y sus hogares para seguir a los primeros monarcas asturianos y refugiarse en sus montañas. Se formaba así un «desierto» que funcionaría estratégicamente frente al enemigo musulmán; ningún ejército sería capaz de abastecerse en aquel yermo. Con el paso de dos siglos y las primeras conquistas militares, los habitantes del reino asturiano regresaron de nuevo al valle del Duero derramando sobre él los nuevos pueblos y ciudades que darían origen al Reino de León.
Esta teoría fue desde el primer momento tan popular como enormemente cuestionada. Para empezar, suponía que, de haberse producido, el corte histórico sería radical. La influencia musulmana en toda la mitad norte de España habría sido prácticamente nula y la Reconquista se habría producido por reinos de origen godo y cultura enormemente europea. Pero dejemos esta cuestión que llevó a Sánchez-Albornoz a agrias polémicas con Américo Castro sobre el «ser de los españoles» para centrarnos en lo que supone para la historia leonesa. Aceptarla es aceptar un profundo corte entre el mundo antiguo y el medieval. Así el Reino de León se habría construido ex novo y sin vínculo con el pasado más antiguo de esta tierra. La organización social, los concejos y hasta la lengua habrían llegado con los protagonistas de las nuevas repoblaciones y serían de origen netamente medieval. Pero, ¿hasta qué punto es fiable esta teoría? Como quedó dicho más arriba, fue criticada desde el momento en que fue enunciada. Y, a pesar de haberse hecho tan popular, los argumentos en contra han sido de un peso considerable. Para empezar, si ese «desierto estratégico» funcionaba como un freno frente a los ejércitos de al-Ándalus, también lo hubiera hecho en sentido inverso. Pero además contamos con numerosos testimonios que nos demuestran lo contrario, como los de Ibn Idari e Ibn al-Athir que hablan de un ataque musulmán a la ciudad de León cuyos habitantes tuvieron que refugiarse en los montes cercanos algunos años antes de que reinase Ordoño I:
Algunos argumentos
«En el año 231 [año 845-846 d.C.] hizo algazuar en la expedición de verano a Galiquia a Muhammad Ebnu-lAmir Abdi-r-rahman que la rodeó, sitiando la ciudad de Liyón (León), que combatió con almajaneques (una especie de catapulta de tracción humana); y cuando conocieron (los sitiados) que estaban perdidos, salieron de noche y se acogieron a los montes y a los lugares pantanosos, y él quemó lo que había en ella, y como pensara destruir su muro halló que tenía diez y siete o diez y ocho codos (casi diez metros), y lo dejó y se metió por el país de la cristiandad, robando y cautivando.»
Otro argumento en contra de la teoría de Sánchez-Albornoz es la continuidad de la toponimia de origen visigodo, romano e incluso prerromano, o la de la continuidad del santoral visigodo en los pueblos de la diócesis de León como demostró Luis López Santos ya en 1952.
Podrimos seguir con argumentos, pero nos alargaríamos demasiado. Lo que está claro es que la continuidad poblacional queda demostrada. Es posible que sus habitantes fuesen súbditos de los reyes asturianos que no podrían afianzar claramente su autoridad sobre estos territorios. Estos lo conseguirían más adelante mediante las repoblaciones que no serían, por tanto, la llegada de habitantes a un territorio despoblado sino la organización política, mediante leyes, de unos monarcas que trataban simplemente de recomponer bajo su poder la unidad administrativa de la antigua provincia romana de la Gallaecia.

VIKINGOS MERCENARIOS

Vikingos mercenarios - MEDINA

DIARIO DE LEÓN

LA LARIEGA

VIKINGOS MERCENARIOS

Las evidencias del paso de vikingos en León son escasas, pero algunas lo suficientemente evidentes como para pensar que, además de venir, algunos lo hicieron para quedarse