LA CRUZADA DE NEVILLE

LA CRUZADA DE NEVILLE

viernes, 7 de agosto de 2015

PICTOR IMAGINARIUS; GATO POR LIEBRE



              Olga Gago Muñiz muestra la obra, ya enmarcada, ayer, en el Museo Arqueológico


Dar gato por liebre significa engañar a alguien al darle de mala fe un artículo o servicio de inferior calidad a la que se había convenido o por la que se había pagado. También se utiliza cuando nuestras expectativas se ven frustradas al conseguir algo peor de lo que esperábamos o que creíamos merecer.
El origen de esta frase está en la proverbial mala fama que tenían las antiguas posadas, mesones y tabernas, de las que con frecuencia se decía que servían a sus clientes carne de gato, en lugar de conejo, cabrito o cordero como se anunciaba y por la que se pagaba.
Esta costumbre fraudulenta de "dar gato por liebre" al parecer estaba muy extendida, y son numerosas las referencias a ella en nuestra literatura del Siglo del Oro. En las obras del genial Francisco de Quevedo, por ejemplo, aparecen con frecuencia jocosas alusiones y denuncias a lo que debía ser una práctica muy corriente, y sin duda lo bastante conocida como para que dicha expresión pasara a designar todo tipo de fraude o engaño de este género.
También por aquella época se fabricaban unos llamados "pasteles", especie de empanadas que rellenas de carne de liebre se vendían en los puestos callejeros y eran muy consumidos, especialmente por las clases populares. Todavía más que los posaderos y mesoneros, los fabricantes de estos pasteles eran acusados de sustituir la carne de liebre por la de gato, contribuyendo así a que la frase "dar gato por liebre" haya llegado a nuestros días, ahora con un significado muy distinto al de su nacimiento.

OLGA GAGO NOS QUIERE DAR GATO POR LIEBRE



 Se i Greci furono i primi ad importare il gatto dall'Egitto, i Romani lo conobbero molto più tardi, ma ne seppero apprezzare subito le doti sia come animale da lavoro che da compagnia. In particolare negli scavi di Ercolano e Pompei, importanti città di epoca romana, sono stati rinvenuti resti di ogni genere di animale, ma non del gatto a dimostrazione che i felini, animali arguti, fuggirono alle prime avvisaglie del terremoto, mettendosi in salvo. Ma la loro esistenza è testimoniata dal ritrovamento di un mosaico che raffigura un gatto mentre afferra un volatile.

 Chao Samartín fue romanizado y convertido en una prospera capital administrativa bajo el control del ejército imperial. Su final fue tan inverosímil como inesperado, ya que fue completamente destruida por un terremoto en el siglo II d.C

En la imagen de arriba el célebre terremoto que habria destruido el Chao Samartín,
La señora Olga Gago nos quiere vender por liebre lo que en realidad es un gato; el gato capaz de evadir las mas formidables fuerzas de la naturaleza: volcanes y terremotos. Es el gato superviviente de Pompeya, Herculano y Ocela.
Llegados a este punto es preciso preguntarnos por la naturaleza étnica del gato. ¿es un gato romano? ¿o es un gato montés prerromano..............? No lo sabemos ni quizás lo sepamos nunca pero lo que sí sabemos porque la señora Olga Gago nos lo ha contado es que el taller que realizó las pinturas es itálico UN TALLER AMBULANTE ITÁLICO
y aún mas dice que es originario de la zona del Valle del Ebro.
¿Cómo es posible que Olga Gago sepa que dicho taller itálico proceda del Valle del Ebro y no de ninguna otra parte?
La respuesta es sencilla:   "Carmen Guiral Pelegrín, máxima autoridad española en la pintura de época romana, la investigación de Olga Gago, licenciada en Bellas Artes y Restauración, obtuvo la calificación de sobresaliente, con una puntuación de 9,5."
La señora Carmen Guiral Pelegrín le dio a la señora Olga Gago un 9,5 de nota, es decir un enorme sobresaliente. Ya se podía haber estirado un poquito mas, señora, y le hubiera dado el 10 de paso.
Pues bien la señora Guiral Pelegrin  Es Licenciada en Historia y Doctora en Arqueología por la Universidad de Zaragoza
y siendo así es normal que sepa que el taller itálico que llegó al Chao Samartín procediera del Valle del Ebro y no de ningún otro sitio.
¿Porqué la señora Guiral Pelegrin que como hemos visto es la máxima autoridad en la materia le negó el diez a la señora Gago y se lo dejó en un 9,5?. La respuesta es la liebre, la liebre que no era liebre sino gato; el gato escapista e ingrato que no quiso morir en el famoso terremoto acompañando a sus amos y a los ratones colorados a los que perseguía.
Hay gato por liebre, hay gato encerrado en el chao samartín; muchos gatos y muchos ratones colorados y muchos terremotos algunos por llegar.......................   












miércoles, 5 de agosto de 2015

EL DOMINUS DE VERANES CRIABA GOCHOS ASTURCELTAS CON PANOYES DE MAÍZ



ARQUEOLOGÍA E HISTORIA RUTA DE LA PLATA EN EL CONCEJO DE GIJÓN fue una milonga y un peplum de las fuerzas paracaidistas de Cantoblanco brillantemente desarticulado por tres catedráticos de tres universidades distintas.
La ruta de la plata en Asturias ya no existe mas que en los carteles de los ALSAS que vayan vds a saber sino tendrían algo que ver en esta cuciplandia. Desde luego la formidable línea de autocares es un buen tetu del que chupar.
El formidable peplum DE LA VILLA ROMANA DEL TORREXÓN DE VERANES
La bazofia que aquí se nos presenta tiene unas incongruencias asombrosas. Para empezar en el cacareado yacimiento no han encontrado según sus propias palabras nada de valor correspondiente a los siglos I, II y III d.C. y llegados a este punto no deja de resultar curioso que todo lo que encuentran aquí y allá en nuestro terruño siempre es de forma inevitable tardorromano. ¡Qué misterio!.
Y según sus propias palabras copio y pego: "La villa romana presenta dos momentos de ocupación bien definidos. El primero corresponde con un establecimiento altoimperial del que sólo se conservan algunos materiales cerámicos del siglo I, II y III d.C. y exiguas evidencias arquitectónicas sobre las que se asentarán los cimientos de las edificaciones tardorromanas.............."
Vuelta a lo tardorromano que no se sabe muy bien lo que es pero donde todo coge de forma prodigiosa.
El caso es que en otras partes de la geografía peninsular  aparecen restos romanos a tutiplén en toda su variedad de monumentalidad antes del agujero oscuro de la "tardorromanidad".
¡Sí! aparecen por doquier todo tipo de restos de los siglos I, II y III.

Luego sacan a colación a un señor al que etiquetan como "dominus" aunque no sabemos de qué dominus hablan a no ser que se refieran al  famoso dominus vobiscum.
Lo mas normal es que se refieran al dueño de la propiedad si es que fuera ésta particular como así parece a primera vista. Hemos de entender  la rimbombancia  del latinajo como un intento de prestigiar al yacimiento o de acojonar al vulgo profano en la materia; mas aquí, en Asturias, los dominus de los cojones no han solido campear con tanta fuerza como en otras partes del territorio nacional.
Llévense al dominus al penitencial ese que se ha comprado el rey de la pana que a buen seguro le sentará  mejor el clima. EL DOMINUS DE LA PANA
Así que ya tenemos a tres dominus; uno, el del Chao Samartín que era un capataz esclavista de la minería aurífera, otro el de Veranes que se dedicaba a criar gochos asturceltas con harina de maíz y los exportaba por la Vía de la Plata. PANOYES Y MAIZÓN PAL GOCHU ASTURCELTA
y por último el dominus andalusí que jodió al obrero español y a la ganadería asturiana y que quería expropiar a la duquesa de Alba pa quítate tu que me pongo yo.
Volviendo a la materia que nos ocupa del brillante peplum veraniego dicen y cito textualmente " que en el torrexón de Veranes es evidente el proceso de cristianización mediante el establecimiento en un extremo de la villa de un lugar de culto" y luego más adelante y sin ningún tipo de empacho porque la disposición de los cuerpos en los enterramientos les desmiente por completo sueltan lo siguiente: "el ritual cristiano no debía estar plenamente asentado en una época indeterminada entre los siglos V-VI y ¡¡¡¡VIII!!!

                                 DOMINUS VOBISCUM EL RATÓN ASOMÓ EL FOCICU 

UN NUEVO PEPLUM DE LAS FUERZAS PARACAIDISTAS, LOS ASTURES PRERROMANOS YA CONOCÍAN EL MAÍZ

LA NUEVA ESPAÑA

La Carisa patina con el maíz

Un panel en la vía del yacimiento afirma que los astures cultivaban y consumían el cereal en la época de los romanos, quince siglos antes de su llegada de América

05.08.2015 | 03:57
Turistas consultando un mapa en la Carisa, con el polémico indicador en primer término.
Turistas consultando un mapa en la Carisa, con el polémico indicador en primer término.
Los astures de los castros de la Carisa ya comían maíz antes del descubrimiento de América. Al menos, eso...










Estimados amigos; aparte de la gilipollada del maíz típico de estos fray Gerundios de Campazas que padecemos...........del mulo y el profesor cuanto mas lejos mejor hay que decir que tal vía que adjetivan como romana por la gracia de Dios era en realidad una vía prerromana como se prueba en LA CARTA ARQUEOLÓGICA DEL CONCEJO DE ALLER

 
"Un aspecto importante es el estudio de la red viaria antigua del concejo de Aller, muchas veces tenida por romana, pero que debe ser tratada con cautela dada la escasez de restos constructivos conservados, y la ambigüedad cronológica de las caminerías llegadas hasta nosotros. C.Fernández Ochoa ha definido una serie de rutas principales, tenidas por romanas en función de la presencia de topónimos, yacimientos y hallazgos sueltos fechables en esta época. Varias de estas rutas "romanas" atraviesan el territorio allerano: la Vía de la Carisa, dada a conocer por J.M. González, y revisada por la profesora Fdez Ochoa, circula por territorio de Lena, tocando en algún punto el concejo de Aller (Fdez Ochoa,82,pp.50-52.)Tal es el caso del Mayau Carraceo,donde hemos observado la existencia de un posible "empedrado" que puede tratarse de un acondicionamiento muy puntual del camino. No dudamos de su utilización en época romana, idea que viene avalada por la presencia del Castichu de la Carisa o M. Curriechos, y los hallazgos a él asociados; aunque su utilización es muy anterior a la romanización, como se desprende de la presencia de varios megalitos que jalonan el cordal por donde cruza la vía de la Carisa."
...."La última de las vías tenidas por romanas es la que procede del puerto de Piedrafita y alcanza la aldea de Llananzanes. Parece segura la utilización en época medieval como atestigua la construcción de una ermita dedicada a San Pedro; tiene algún pequeño tramo empedrado, pero su factura no parece muy antigua."

Vía romana de la Carisa negada por el señor Moreno Gallo flamante frontinus medal. Los peplums asombrosos de estos paracaidistas made in Madina Mayrit que nos asolan  han sido puestos al descubierto uno detrás de otro para su sonrrojo aunque siguen erre que erre y cada vez mas alucinados. OTRO PEPLUM EL DE LA VÍA DE LA PLATA


Hoy a la noche...............no se pierdan el nuevo capítulo sobre los peplums paracaidistas made in Cantoblanco, prometemos no defraudarles: ARQUEOLOGÍA E HISTORIA RUTA DE LA PLATA EN EL CONCEJO DE GIJÓN, HISTORIA DE UN DELIRIUM TREMENS


martes, 4 de agosto de 2015

¿CUANDO FUE ASTURIAS REALMENTE LATINIZADA Y CRISTIANIZADA? LO QUE OCULTAN LOS PARACAIDISTAS





69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS


TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA-FUEGO CONTRA LOS PARACAIDISTAS



TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

 I.- HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

  No podemos hablar del latín de España únicamente como un todo uniforme. Como ya hemos apuntado fue muy diverso el carácter del latín importado y diversa la intensidad de la romanización.
      La sumisión de España al poder de Roma costó 200 años de guerra, y las ondas propagadoras del latín en esos si­glos y en los sucesivos van de Sureste a Noroeste, lo mis­mo que la onda cultural más ostensible, la de la conquista militar. En las tres zonas que hemos distinguido para la conquista 29 percibimos bien una fuerte gradación descen­dente en la antigüedad y en la profundidad de la romani­zación si tomamos como índice el número de inscripciones (en su mayoría de la época imperial) con que cada una de esas zonas figura en el Corpus Inscriptionum Latinarum.
      Según dijimos, la primera zona, la de la Bética y Levante (con la cuenca del Ebro hasta Caesar Augusta, Zarago­za), conquistada hacia el 200 a.C, recibe su latinidad desde tiempos primitivos, en los que el idioma despertaba perezo­samente al cultivo literario por obra de escritores que no te­nían el latín como lengua materna, Andrónico, Nervio, Plau­to, Ennio. Es, pues, la porción de España que puede participar en la totalidad evolutiva del latín, al par de la metrópoli. De esta zona se conservan más de 3.000 inscrip­ciones, sobre todo en Barcino (107 inscr.), Tarraco (454), Sagunto (183), Cartago Nova (127), Gades (207), Hispalis (106), Corduba (149) e Italica (85).
      La segunda zona, la de las mesetas interiores de la Pe­nínsula (y toda la cuenca del Guadiana), sometida en el siglo II a.C., comienza a latinizarse, según dijimos, en épo­ca aún arcaica, de la literatura preclásica, cuando escriben Catón (que guerreó como cónsul a los íberos en 195) y Terencio. Conserva unas 1.700 inscripciones; de sus centros principales, sólo Emerita (159 inscr.) compite en núme­ro de lápidas con los de la zona primera; los demás ofre­cen un número bastante menor: Turgalium (Trujillo, 56 inscr.), Caesarobriga (Talavera de la Reina, 81), Segobriga (Cabeza del Griego, Cuenca, 89 inscr.), Toleto (18), Segovia (49), Clunia (Coruña del Con­de, 45), Lara (43).
      La tercera zona, el triángulo del Noroeste a partir de una hipotenusa Leiria30-Santander, conserva sólo unas 770 ins­cripciones, y entre ellas están las más rudas y vulgares, mientras las de la zona primera son las más correctas. Sus ciudades principales son Legio VII (León, 92 inscr.), Bracara (Braga, 52), Asturica (Astorga, 50), Luco (32). Esta zona tercera empieza su completa romanización sólo en el último tercio del siglo I, en tiempo de la latinidad clásica y de la mayor gloria augústea, en tiempos de Cice­rón, Virgilio, Horacio y Ovidio: así participó sólo en la evolución del latín imperial.
      La primera zona, la más culta en tiempos ibéricos, la más largamente romanizada luego, es el solar donde se desa­rrollan más tarde el catalán y el aragonés, con los dialec­tos mozárabes de Valencia y Andalucía. Es la región más innovadora, la que recibe directamente los influjos neológicos, muchos de los cuales no pasan a las regiones del centro y del Noroeste.
      La segunda zona, la del centro, es donde se produje­ron las hablas mozárabes del Sur de Portugal y las del cen­tro de la Península, y al Norte los dialectos navarro y castellano.
      La zona del Noroeste es donde se desenvolvieron el galle­go-portugués, el asturleonés y el castellano montañés de la Asturias de Santillana. Como esta zona no tiene idiomas vecinos más que por el Sureste, todas las influencias lingüís­ticas las recibe a través de la zona segunda; de ahí la enor­me semejanza del gallego-portugués con el castellano, reafir­mada constantemente a través de todas las épocas latinas y románicas. El mayor aislamiento de esta zona explica el que sea la más arcaizante de todas, a pesar de haber sido con­quistada más tarde que las otras dos (nueva rectificación a la teoría de G. Gröber). Enseguida veremos cómo varias ondas lingüísticas, en su propagación de Este a Oeste, se extinguen antes de penetrar en este extremo occidental.
      Las tres zonas de romanización, al estar relacionadas con el proceso de la conquista y sometimiento de los pueblos prerromanos, coinciden con la organización dada a la Península por los romanos. Los conventos jurídicos en que se subdividían las varias provincias nos permiten agrupar co­marcas naturalmente relacionadas entre sí31 y sospechar que en función de esas agrupaciones pudo irse articulando dialectalmente la España romana 32, ya que cabe observar que algunas divisiones administrativas romanas del Norte penin­sular convienen con fronteras lingüísticas aún hoy perdurable 33 (en el Sur no cabe hacer observaciones a causa de la Reconquista, con sus traslados de población Norte-Sur). Es un hecho que los cinco conventos del Norte vienen a ser los centros de los cinco grandes dialectos neo-latinos: el convento Tarraconensis es el solar del catalán (-valenciano); el convento Caesaraugustanus, del ara­gonés; el Cluniensis 34, del castellano; el Asturicensis, del astur-leonés, y el Lucensis con el Bracarensis, del gallego-portugués.
      Es de advertir que las diócesis eclesiásticas se conforma­ron, en general, a los límites administrativos romanos, y que en el Occidente de la Península (no así en el Oriente 35) la vieja división en conventos subsistió durante toda la época imperial (así que el convento Asturicense fue después la diócesis de Astorga 36).
Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)
NOTAS
29  Véase arriba cap. I, § 1
30 La antigua Collippo.
31  Es lógico que se fundaran, en gran parte, sobre agrupacio­nes tributarias y políticas dependientes del pasado preerromano.
32  A falta, como estamos, de noticias concretas.
33  Esta coincidencia de los límites conventuales con divisiones lingüísticas posteriores no es, claro está, completa, ni es cosa ne­cesaria para que se trate de hechos relacionables.
34  El convento Cluniensis incluía la Rioja Alta y no la Rioja Baja. Su límite oriental pasaba entre Vareia (Logroño), de los berones, y Calagurris (Calahorra), de los vascones (E. Albertini, Les divisions administratives de l’Espagne romaine, p.  100, nota 2).
35  Donde los conventos Cluniense, Cesaraugustano y Tarraco­nense fueron cercenados en su parte meridional para agregarlas al convento Cartaginense hecho Provincia aparte.
36  Es muy curioso observar cómo Hübner y Kiepert en su mapa del CIL, II, sin pensar en el dialecto leonés hablado en Miranda y Rionor trazan la línea del convento Asturicense incluyendo jus­tamente estos dos extremos de Portugal. Se fundan en que Zoelae = Castro de Avellas pertenecía al convento Asturicense (véase Hübner, CIL, II, p. 362, 707 y 909). Sánchez-Albornoz (en Bol. Acad. Hist., XCV, 1929, p. 322) se excede al señalar todo el curso del río Sabor como límite occidental del convento Asturicense (invocando mi mapa en Orígenes, 1ª ed., p. 516, 3ª  ed., p. 488, donde creo que sigo los de la diócesis de Astorga en el s. X, pero no considero como límite todo el río Sabor).

EL REINO DE TOLEDO NO DOMINÓ NUNCA ASTURIAS -SISEBUTO EN PÉSICOS-VICENTE SÁNCHEZ DE ARZA



SISEBUTO EN PÉSICOS-VICENTE SÁNCHEZ DE ARZA RIDEA













 


 


viernes, 31 de julio de 2015

FCO EIRICE, JORGE URÍA Y LA GRAN ENCICLOPEDIA ASTURIANA





La cultura romana en Asturias – Superficial y Efimera

(Basado en el libro "Historia de Asturias" de Francisco Erice)

Sabemos todos muy bien que aparentemente después de la última guerra
cantabra acaecida en el año 19 a.C.,, dirigida por el general Agripa,
aparentemente Asturias y Cantabria quedaron sometidas a los romanos,
antiguamente, se decía que los Astures se habían extinguido, o bien
se habían convertido como por encanto en romanos, actualmente
cambiaron las hipótesis, basándose en hechos históricos, y hoy
podemos asegurar que la cultura romana en Asturias fue "superficial y
efímera", pero, ¿cuáles son esos hechos históricos?, Francisco Erice,
con licenciatura de historia en la universidad de Oviedo, nos lo
explica:

"Tal vez Lucus Asturum, (actual Llugo de Llanera, cerca de Oviedo),
desempeñara ciertas funciones romanizadoras. Por lo demás, los
enclaves de este tipo contrastan con el mantenimiento de formas de
poblamiento más arcaicas a oriente y occidente, desde los mismos
castros hasta el seminomadismo que caracterizo a un pueblo como el de
los vadinenses, en la zona del río Sella. Y en cualquiera de los
casos, la pobreza de la vida urbana resulta congruente con la
inexistencia de status sociales típicos de la sociedad romana; por
ejemplo, en las inscripciones latinas conservadas no aparece ni un
solo astur transmontano perteneciente al orden senatorial o
municipal, solo uno perteneciente al orden ecuestre, siendo común que
los romano utilizaran a los soldados astures para sus caballerías.
En cuanto al posible papel romanizador del ejército, resulta
verosímil calificarlo de poco relevante. Las tropas asentadas en la
actual región asturiana debieron de ser muy reducidas. Hubo, es
cierto, muchos astures integrados en unidades auxiliares del ejercito
romano, pero se trataba generalmente de augustanos y, con bastante
frecuencia, los veteranos no regresaban a establecerse en su lugar de
origen, con lo que su influencia romanizadora hubo de ser bastante
restringida.
Además de superficial, la penetración de la cultura romana en fue en
Asturias bastante tardía, hasta el punto de que su difusión concluyó
tras la caída del Imperio, en época visigótica o arrastrada por la
difusión del cristianismo. Asturias aparecía nuevamente como una zona
geográfica e históricamente aislada, refractaria a la incorporación a
corrientes culturales dominantes en otros lugares de la Península.
Resulta significativo que el impulso romanizador fundamental, una vez
clausuradas las minas y teniendo en cuenta el débil desarrollo
urbano, lo desempeñaran las villae agrícolas, estas, en efecto, nos
proporcionan la mayor parte del material arqueológico romano hallado
en Asturias.
Conocemos el área de extensión de las "villas" no solo por los
vestigios materiales, sino también por la toponimia; concretamente
los sufijos -ana (Cornellana, Cabruñana, etc.) corresponden a
lugares donde existieron este tipo de establecimientos agrícolas. En
general se encuentran en zonas fértiles y bien comunicadas, en torno
a la vía Legio VII-Lucus Asturum, prolongada hasta Gigia, en los
valles de algunos ríos como el Nalón o en las proximidades de la
costa (Gijón, Villaviciosa); siempre en la zona central de la región,
en el área de asentamiento de los astures. Hasta el presente, sólo
unas pocas han sido estudiadas, destacando las de Memorama (Lena) y
las Murias de Beloño (en Cenero, Gijón).
Las "villas" desempeñaban una doble función, residencial y agrícola.
El uso residencial por parte de familias acomodadas viene demostrado
por el descubrimiento de estancias con pavimentos o rica
ornamentación, o de termas como las de Beloño (las de Campo de
Valdés, en Gijón, es indiscutible que pertenecieran a una villa).
Otras dependencias se relacionan con las labores agrícolas. Por lo
demás, no podemos precisar la identidad de los possessores –romanos o
indígenas romanizados- o de los trabajadores –seguramente colonos o
mano de obra semilibre -, ni siquiera qué tipo de labores agrícolas o
ganaderas se desarrollaban en ellas. A diferencia de lo que ocurría
en otras zonas de Hispania, las villae no eran en Asturias el centro
de extensos latifundios, sino seguramente la base de pequeñas
explotaciones familiares más acomodadas o propiedades de mediana
entidad. Muchas datan de los primeros siglos de dominación roana,
pero su culminación coincide con el proceso ruralizador del Bajo
Imperio y algunas permanecieron habitadas incluso hasta la época
visigótica. La continuidad del hábitat, al igual que ocurre con
algunos castros, testimonia el encabalgamiento de formas culturales
diversas por encima de los cambios políticos.

En síntesis, si atendemos a la importancia de minas, villae y núcleos
de asentamiento urbano y al influjo que ejercieron sobre su entorno,
observamos que la dialéctica entre las estructuras romanas e
indígenas fue compleja, tensa y prolongada, pero en ella las formas
culturales de los pueblos sometidos, ciertamente debilitadas y
adulteradas con el contacto, conservaron sin embargo una notable
pujanza. Un indicador importante, a este respecto, es el
mantenimiento de los rasgos gentilicios indígenas, opuestos al
esquema familiar y los criterios de territorialización aportados por
los romanos. Las inscripciones funerarias o votivas conservadas de
estos pueblos –en particular los menos romanizados- reflejan con
mucha frecuencia la adscripción gentilicia de los dedicantes o la
filiación a través del avunculus o tío materno (adscripción
matrilineal, pero a través de un personaje masculino). Estos
elementos se amalgaman con otros estrictamente romanos y se vierten
en un molde lingüístico latino, en una curiosa mezcla que muestra a
la vez el alcance y los límites del influjo romanizador. Es
corriente, por ejemplo, encontrar nombres indígenas expresados con el
sistema romano de los tria nomina.
La vitalidad de lo indígena se manifiesta asimismo en las formas
religiosas. Frente a los cultos tributados a dioses romanos, que a
veces aparecen también acompañados de epítetos indígenas (por
ejemplo: Iuppiter Candamius), otras divinidades latinas pueden
identificarse con anteriores cultos indígenas a las aguas (Fortuna
Balnearis) o a los protectores de los caminos (Lares Viales), lo que
contribuye a explicar su arraigo. En Asturias se han localizado
además tres dedicaciones a deidades propiamente indígenas, una de las
cuales se debe a una comunidad astur, los Luggoni Arganticaeni.
El mantenimiento de las creencias autóctonas, el aislamiento, el
ruralismo y el bajo nivel de romanización, retrasaron la expansión
del cristianismo. Mientras entre los augustanos está comprobada la
existencia de comunidades cristianas en el siglo III y de sedes
episcopales en el IV, con la difusión incluso por Galicia y León de
la doctrina herética del priscilianismo, en Asturias no hay
testimonios irrefutables de cristianismo hasta mucho más tarde.
En suma, cuando el poder romano entra en crisis, la romanización de
algunos pueblos norteños seguía siendo precaria. No es aventurado
pensar incluso, en medio de las turbulencias del Bajo Imperio, en un
resurgimiento de los rasgos indígenas. Hoy la tesis de la presencia
de un limes o línea fronteriza contra cántabros, astures y vascones
no parece contar con muchos adeptos. Pero lo que no puede negarse es
que, si no alzados permanentemente en armas, estos pueblos seguían
mostrándose reacios a su asimilación cultural."

Aquí termina lo escrito por Francisco Erice, pero a continuación
añado lo que dice sobre este mismo tema la Gran Enciclopedia
Asturiana, para complementar:


"Sin embargo, dominado el norte, éste nunca llego a romanizarse, como
ocurrió en otras zonas de España. Vicens Vives vuelve a señalar
acertadamente: "La oposición entre campo y la ciudad es una constante
en la dinámica de Hispania. Ello explica que algunas tribus
pastoriles mantuvieron sañudamente una libertad que confundieron más
de una vez con el bandidaje. De hecho algunos pueblos del Norte jamás
ingresaron en el dentado mecanismo político y burocrático establecido
por Roma. Gentes bravías e indómitas, se incrustaron, más que fueron
aceptadas en la comunidad hispánica" y continúa, "el norte cantábrico
y galaico se mantiene arcaico y desconfiado contra cualquier novedad.
Hasta el siglo x allí se mantendrán en reserva las fuerzas de
recuperación del país". La Asturia Trasmontana cayó en el desorden
tras la decadencia del poder romano en la Península, al ocurrir las
invasiones de los suevos, vándalos y alanos, apenas comenzado el
siglo v, y por la ulterior entrada de los godos en la provincia
Tarraconense. Durante más de un siglo y medio vivieron los astures y
cántabros en absoluta libertad, sin temor a sus ejércitos de
represalia. Sánchez-Albornoz, en su obra España, un enigma histórico,
escribe: "Ignoramos la historia de esos pueblos norteños durante esos
largos años. Solo sabemos que padecieron unos la bagaudia o
bandolerismo campesino; que sirvieron otros de teatro de batalla a
los suevos de Galicia y a los godos de Cataluña y que probablemente
se produjeron, en esa oscura época, ciertos desplazamientos, desde
sus viejas sedes, de buena parte de aquellas viejas tribus ... Y es
probable que, también, durante esa larga etapa de libertad y de
anarquía de los pueblos norteños de España, los astures, que con los
vascones ocupaban ahora el primer plano de la escena histórica, se 


extendieron saliendo de sus viejas fronteras del Sella, entraron en
Cantabria y ocuparon la llamada Asturias de Sancta Juliana". El
retroceso a estadiums culturales anteriores se acentuó en el Norte,
donde habían sobrevivido comunidades nada o escasamente romanizadas
que nunca habían aceptado los mecanismos de los conquistadores del
Lacio. "A la caída del Imperio sus moradores habían vivido dos siglos
largos fuera de la comunidad a la par política y cultural de la
España visigoda. No puede sorprender que los diversos pueblos
asentados desde milenios en esa zona norteña conservaran menos
borrosa que los otros pueblos peninsulares, su vieja personalidad".