Los estudios de ADN realizados sobre los restos de la necrópolis de Argandenes se llevaron en colaboración con laboratorios de Alemania con el objeto de escrutar y rastrear la procedencia y movilidad de la élite tardoantigua o altomedieval según se prefiera.
Se analizaron pues los restos óseos de Argandenes, dientes y huesos largos de una veintena de individuos ahí enterrados.
No vamos a incidir sobre la naturaleza e importancia del yacimiento que llevó a Estrada de forma bastante sensacionalista y precipitada a vincularlo a la familia real astur, a la tumba de Pelayo, etc. Todo ello tras su pifia inicial atribuyendo los restos a la época romana hecho de inmediato puesto en duda por primera vez en entradas de este blog.
En su descargo hay que decir que la naturaleza de lo encontrado no lo hacía inverosímil en referencia a la élite monárquica o nobiliaria asturiana por el rango de los restos descubiertos.
Era además la segunda vez que se encontraba en Asturias algo inusual en la Península Ibérica, un enterramiento con armas , el kurzsax de Argandenes y el scramasax de Vigaña Arceu. Algo mucho más común en otros escenarios noreuropeos y centroeuropeos: francos merovingios, etc.
Asi pues los análisis se efectuaron en laboratorios especializados de paleogenética , laboratorios de referencia a nivel mundial vinculados a instituciones como Max Planck, etc.
Comparativamente y para tener una perspectiva respecto a los resultados obtenidos en Argandenes hay que señalar que en los estudios realizados recientemente en las grandes necrópolis castellanas de época visigoda situadas en Castilla la Mancha y Castilla y León logró determinarse genéticamente la presencia de una élite germánica foránea entre una mayoría hispana y también se determinó un temprano cruzamiento entre ambos grupos étnicos.
En las grandes necrópolis visigodas de ambas mesetas Duraton, Castiltierra, Daganzo, etc el elemento germánico era minoritario y se fusionó en época temprana con los hispanorromanos. Un fenómeno común por otra parte en el resto de Europa similar por ejemplo al de los Ávaros en la actual Hungría y Croacia.
Asimismo en la cuevas altomedievales de Cantabria aunque muy minoritariamente también se ha detectado legado genético de los visigodos originales de forma residual.
Básicamente el objetivo del análisis de los restos de Argandenes era determinar si los individuos de alto estatus lujosamente enterrados eran una población local que adoptó indumentaria y costumbres germánicas o si eran inmigrantes de origen visigodo balcánico o bien centroeuropeos suevos o francos.
En primer lugar las pruebas de carbono 14 datan los restos en el siglo VI fecha coincidente con la cronología de los objetos de prestigio: broche, hebillas, kurzsax, etc. Por lo tanto no son del siglo VII ni VIII los restos encontrados ni tienen que ver con los episodios fundacionales del reino de los Astures.
Paralelamente las pruebas genéticas determinaron una ascendencia local para los individuos aristocráticos enterrados en Argandenes sin rastro de ascendencia germánicas. Todo ello a pesar de su panoplia militar, su indumentaria inequívocamente germánica y lo que es más fascinante noreuropea.
Estos grupos de poder locales -llámeseles como se quiera- adoptaron para legitimar su posición social los símbolos pangermánicos de estatus europeos.
Además se ha descubierto que el panteón de Argandenes funcionó como un panteón familiar hereditario donde fueron enterradas varias generaciones de una misma estirpe aristocrática.
Con estos resultados se confirma que existía una élite astur propiamente dicha anterior a la fundación del reino asturiano, y que los elementos germánicos significativos detectados en la Península más allá de elementos residuales como los encontrados en Cantabria o muy minoritarios en las necrópolis castellanas, se encuentran en el norte de Portugal y el sur de Galicia con un gradiente hacia Lugo/Coruña y directamente vinculados a la presencia de los suevos posiblemente reforzado este legado genético germánico con las recurrentes incursiones vikingas que no sólo afectaron a la costa gallega sino que penetraron hasta el interior en razzias prolongadas en el tiempo con el saqueo incluso de Santiago de Compostela.
Asimismo se detecta otro foco genuino germánico en la actual Cataluña vinculado directamente a los francos y a la creación de la Marca Hispánica.

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