jueves, 2 de febrero de 2023
miércoles, 1 de febrero de 2023
viernes, 20 de enero de 2023
EL LINAJE IBÉRICO PERDIDO HACE 4.000 AÑOS POR LA LLEGADA DE HOMBRES DE EUROPA DEL ESTE
En la imagen calavera con restos del clavo con la que fue sujetada como trofeo en época protohistórica Península Ibérica.
Antes de la llegada de los pueblos de la Estepa del este de Europa, los linajes en la Península estaban representados por los descendientes del Paleolítico con origen en el refugio francocantábrico, (recolectores cazadores) que no conocían la agricultura y por lo tanto su densidad poblacional era baja. Su haplogrupo vía masculina era el C (C-V20 hombre de la Braña, León). Esta casta se originó en el subcontinente indio hace unos 48.000 años dispersándose hacia Europa, Asia Occidental, Oceanía, etc. En el refugio francocantábrico logró sobrevivir durante la crisis climática glacial que le sirvió como trampolín para volver a expandirse tras la retirada del hielo en diferentes direcciones europeas.
Como consecuencia de la invasión esteparia en Europa se le considera relicto (estamos hablando en este artículo de la descendencia vía masculina haplogrupos Y).
Asi pues en Europa está prácticamente extinguido conservándose sobre todo en el sur de Europa con frecuencias muy bajas. Por el contrario el linaje ha tenido mas suerte en zonas aisladas siendo importante en Oceanía entre los aborígenes australianos y también entre los polinesios.
C-V20 en Europa se caracterizaba al igual que los aborígenes australianos por una piel muy oscura y ojos claros.
Haplogrupo I sobre el origen de este grupo existe una discusión no resuelta. Para algunos especialistas se originó en Asia Menor, Anatolia, actual Turquía al haberse encontrado allí la mayor diversidad I1,I2, I2a etc pero para otros su origen estaría en los Balcanes/Costa del Mar Negro y que sería un refugio glacial similar al francocantábrico.
En Europa alcanza una representatividad mayor que la otra casta de recolectores cazadores CV20 de la cual como ya dijimos apenas queda una descendencia relicta y así en el norte de Europa en la Península escandinava alcanza unas frecuencias del 40% en Noruega, Suecia y en los Balcanes sobrepasa el 50% en Bosnia Herzegovina, en Serbia el 50% y en Cerdeña el 42%. Lo mas significativo es su frecuencia en la Península Escandinava y en Cerdeña donde habría sobrevivido aislado. Su alta incidencia en los Balcanes pudiera ser como algunos sostienen en que este fuera su verdadero origen y no Anatolia pero también es posible que fuera fruto de una supervivencia en la zona montañosa de los Balcanes y que luego fuera reforzado en el marco del Imperio Otomano por poblaciones de este mismo haplogrupo radicadas en Anatolia, Irán, etc. En cualquier caso y por lo que respecta al tema que nos ocupa cual es la Península Ibérica ha sobrevivido en un rango en torno al 9% repartido por toda la Península. Al igual que la otra casta Paleolítica CV-20 era negroide.
Con la llegada del neolítico ingresan a la Península a través del Mediterráneo y también a través vía terreste (Anatolia, Balcanes) ,por la orilla mediterránea norte, una serie de poblaciones de tipología mediterránea con origen en el Medio Oriente y el Cáucaso incluso zonas mas alejadas.
Veamos sus haplogrupos: G originario de la zona de Oriente Medio, se mantiene en el Cáucaso con una alta incidencia, como dijimos tuvo un rol importante en la expansión agrícola del Neolítico.
La descendencia de estre grupo en la Península Ibérica vía masculina fue severamente eliminada por los esteparios R1b. sin embargo probablemente porque sus efectivos eran mayores que los recolectores cazadores del Paleolítico (C-V20) parecen haber sobrevivido en mayor medida en las montañas del norte peninsular alcanzando una frecuencia del 9% en Cantabria, 7% en León y 5% en Asturias. Su máxima representación está en Castilla la Mancha con un 10% probablemente en relación a la repoblación montañesa del territorio en la época de la Reconquista.
Haplogrupo E originario de África Oriental, fue otro grupo prácticamente exterminado vía masculina por los esteparios. El rango de los supervivientes en la Península no debió variar mucho del que se encuentra en otras partes de Europa actualmente: Francia 3%, Irlanda2%, Gales y Escocia 5% sin embargo fue reintroducido en el marco de la invasión norteafricana del siglo VIII donde era mayoritario entre los bereberes, todavía a dia de hoy en torno a un 90% entre estas poblaciones norteafricanas. Llegó a ser en la mitad sur de la península durante la época de Al Andalus el 50% de los linajes masculinos antes de la "limpieza étnica" deportación de moriscos, matanzas, etc. Sin embargo en relación a los primeros invasores del siglo VIII acantonados en Galicia y León y que fueron asimilados por la rápida reconquista del reino asturiano representan a dia de hoy en torno a un 15% de los linajes masculinos del oeste peninsular: Galicia, norte de Portugal, León, Asturias, Extremadura, oeste de Andalucía. Es posible que estos primeros conquistadores bereberes del siglo VIII que fueron asimilados en la Alta Edad Media por el reino asturiano y que estaban acantonados en la zona de Astorga, norte de Portugal y Galicia hayan irradiado hacia el suroeste peninsular con la expansión reconquistadora y también hacia el norte sobre todo entre los Pasiegos 40% perto también Asturias. En el caso de Valencia 10% es posible supervivencia morisca mas moderna en base a la defensa que hicieron de ellos algunos nobles por el mantenimiento de las estructuras agrarias.
En cualquier caso al igual que en Europa y antes de la reintroducción en el siglo VIII en el marco de la conquista del 711 este haplogrupo había sido prácticamente exterminado en su descendencia masculina hasta un 5% o menos por parte de los invasores del este de Europa, Yamna.
Por último la tercera oleada de los pueblos del este de Europa procedentes de la Estepa Póntica en lo que hoy es Rusia y Ucrania portaban los haplogrupos R1b y R1a tipicos de los indoarios indoeuropeos.
Esta casta guerrera desplazara de forma abrupta y decisiva la descendencia masculina de los anteriores linajes enunciados del Paleolítico y del Neolítico.
R1b es mayoritario en Europa Occidental y R1a en Europa Oriental; en la Península R1b alcanza la mayor dominancia a partir de los pasos pirenaicos por donde entraron; 87% País Vasco,81% Cataluña. En cualquier caso en todas las regiones de España aún hoy alcanzan en el menor de los casos el 50% de representatividad que es la cifra menor que se encuentra en el Principado de Asturias.
R1a es extremadamente minoritario en la Península aún así alcanza el 7% en León y un 4% en Cantabria pero lo mas probable es que esta descendencia esté en relación mas que en una entrada en tiempos protohistóricos junto a R1b en una influencia gótica altomedieval de los godos que se habían formado -su etnogénesis- independientemente de su primitivo origen escandinavo en la zona de la actual Rumania y Ucrania antes de su migración al oeste. Es posible que este remanante góticoeslavo que se observa en Cantabria y en León tenga que ver con el refugio de las élites visigodas en el marco de la invasión del 711.
El pueblo Ario, indoeuropeo, Yamna, Yamnaya, Kurgan, como de diferentes modos se le llama, tenía una tipología física que al contrario de lo que algunos piensan en nada se parecía al nórdico. Esto se trata de una intoxicación del ideario supremacista anglosajón que aún pulula en diversos foros sin base científica alguna. Los indoeuropeos tenían mayoritariamente los ojos marrones, un cabello oscuro y la piel algo mas oscura que el europeo moderno promedio y poseían una elevada estatura.
Finalmente abordaremos la complicada cuestión de la sustitución de los linajes preesteparios en la Península Ibérica
Esta cuestión ha originado una amplia controversia al intentar proyectar las sociedades actuales o mas bien el ideario de las sociedades actuales al pasado, pero en este artículo nos ceñimos a intentar descifrar no lo que hubiéramos deseado que pasara sino lo que tuvo mas posibilidades de pasar.
En primer lugar hay que tener en cuenta que a pesar de la colonización neolítica y aunque esta había aumentado la demografia de las bandas recolectoras cazadoras del paleolítico las cifras de la población en la Península no dejaban de ser exiguas.
Veamos los siguientes datos. Las estimaciones poblacionales para la Hispania romana se evaluan en torno 3 millones de personas. Es probable que a la entrada de los invasores del este en toda la Península no hubiera mas de 100.000 a 200.000 personas esto es un rango de 50.000 a 100.000 varones que vivirían desperdigados en pequeñas comunidades agrícolas.
Es probable que unos pocos centenares de jinetes a caballo bien armados atravesaran los pasos pirenaicos en sucesivas oleadas para encontrarse un amplísimo territorio con solo 100.000 a 200.000 personas diseminadas en pequeñas comunidades campesinas que contarían para su hipotética defensa con unas decenas de hombres de promedio por asentamiento sin capacidad militar alguna.
Sus posibilidades de resistencia evidentemente eran nulas y su mejor opcion sería, en el caso de los varones si querían sobrevivir, retirarse a las zonas montañosas mas inaccesibles o a los bosques mas profundos donde morirían de inanición. Lo mas probable es que fueran tomados por sorpresa y aniquilados por unos invasores que hacían de la guerra, la expansión y el pillaje su forma de vivir forzando luego a las mujeres y siguiendo su cruel itinerario.
Hemos de descartar la esclavitud que no practicaban los esteparios pues no era la base de su economía.
La erradicación de los varones en acciones violentas y no la esclavitud es la causa real de la eliminación de los linajes masculinos anteriores.
Algunas personas que hemos de englobar en "la estupidez buenista" han argumentado que los invasores indoarios habían traido enfermedades como los españoles a América y eso explicaría la eliminación de los linajes masculinos pre esteparios. A estos habría que preguntarles si solo enfermaban los hombres y por el contrario las mujeres eran inmunes.
Las bandas guerreras indoeuropeas a caballo sembrando el terror y violando a su paso en un proceso de 500 años, en itinerarios a sangre y fuego, fueron eliminando los linajes masculinos anteriores.
En un momento dado estas bandas guerreras se sedentarizaran al norte de los Pirineos y dejaran de afluir a la Península, los contigentes invasores ya instalados en la Península en sus recorridos mortales y aleatorios también pudieron sedentarizarse en una evolución paralela al resto de Europa o bien al no recibir nuevos aportes acabar por consumirse con la edad aunque su descendencia ya era abrumadoramente mayoritaria en la Península Ibérica. Lo mas probable es la primera opción, una evolución sedentizadora pues no se observa solo una carga genética en un marco cultural indígena sino la adopción por parte de los futuros pueblos prerromanos hispanos de un ideario religioso y guerrero propio de estas gentes.
Posteriormente hubo nuevos aportes ultrapirenaicos pero para entonces las sociedades prerromanas peninsulares tenían la capacidad de autodefensa y ya se habían conformado como entidades tribales emparentadas con el resto del mundo indoeuropeo.
Los pueblos preesteparios, sus linajes masculinos, fueron casi extinguidos, quedando como hemos visto en el marco de la residualidad genética pero permanecen entre nosotros vía mitrocondial femenina.
lunes, 16 de enero de 2023
DE COMO LOS IRANOESCITAS TRAJERON A ASTURIAS LA CABALLERÍA
En la foto de arriba, caballero en Viabaño, Parres. Don José García Pando 1.920
LA MEMORIA DE ASTURIAS
LOS INDOIRANOESCITAS trajeron la vieja caballería.
El poni asturcón, la raza autóctona caballar asturiana, documentada desde la antigüedad en los territorios de la cordillera cantábrica, desciende del primitivo «pousoki» o poni caspiano, localizado en el actual Irán, según señala Antón Álvarez Sevilla, presidente de la Fundación Asturcón, en su libro «El poni celta: L'Asturcón ya'l Sheltland». La obra, con imágenes pertenecientes al fondo del Museo Shetland de Escocia, realiza una comparación morfológica entre los actuales ejemplares del Principado y el antiguo «shetland», así como de otras razas ya extinguidas de ponis. Y llega a la conclusión de que las dos variedades descienden de los caspianos.
Álvarez Sevilla explica que genetistas de varias universidades realizaron recientemente un trabajo titulado «European Domestic Horse Originated in Two Holocene Refugia». En él, sugieren que el caballo doméstico actual procede de dos refugios de la época glaciar: uno situado en la península Ibérica y norte de África, y otro en las estepas euroasiáticas, en el entorno del mar Caspio. En ese segundo enclave habrían nacido los antepasados de los asturcones.
Una raza que goza ahora de una envidiable salud. De hecho, el número anual de nacimientos del poni autóctono se duplicó desde el año 2000 y pasó de 96 en el año 2001 a 205 en 2010. El censo ha aumentado casi un 30 por ciento, alcanzando la cifra actual de unos 2.500 ejemplares, según datos de la Asociación de Criadores «Acpra», que gestiona el libro genealógico de esta raza y agrupa a 176 criadores de los 379 que existen en toda España. Los datos muestran que un 77,31% de los ejemplares han sido criados en Asturias, pero que también hay presencia en otras provincias como León, Palencia, Cantabria, Madrid, Gerona o Almería.
El principal problema que denuncian los criadores para la pervivencia de una especie que estuvo a punto de desaparecer hace tres décadas es la depredación a la que se ve sometida por la fauna silvestre, especialmente el lobo, que en determinados concejos ha llegado a mermar hasta el 70 por ciento de los potros del año. Otra de las grandes dificultades es el desconocimiento y la infravaloración de nuestro patrimonio cultural y legado genético, que lleva a algunas administraciones municipales a prohibir la presencia de asturcones en sus montes, como indica Álvarez Sevilla.
El autor, apasionado de las razas autóctonas asturianas y criador -preside la asociación de la oveya xalda-, analizó los trabajos de la americana Louise Firouz, que en 1965 descubrió en las costas meridionales del mar Caspio, en las montañas de Elburz al norte de Irán, grupos de ponis en estado salvaje o empleados para el trabajo en los arrozales y en los campos de algodón. Entre 1971 y 1976 exportó a Europa ejemplares que representaban las 19 líneas diferentes del poni caspiano. Que un poni de la morfología racial del iraní existía ya en el 3000 antes de Cristo, se confirmó por los resultados de las excavaciones de 1949, cerca de Kermanshan, donde se encontraron restos de animales en los que la alzada de la cruz oscilaba entre 0,96 y 1,16 metros. Ése sería, según Álvarez Sevilla, el poni propio de partos y escitas que los historiadores clásicos comparan con el asturcón. Además, sostiene que ese caballo es el eslabón que ya sospechaba Ewart a comienzos del siglo XX, un poni de tipo oriental del que surgieron las distintas razas celtas, vigentes o ya extinguidas. Ese poni caspiano sería la tercera raza entre los representantes primigenios de tipo oriental, junto al caballo árabe y el pura sangre inglés.
El poni celta puro se extendía desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el Sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. Morfológicamente, los antiguos Shetland se asemejaban notablemente a los asturcones originarios del Sueve. Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, con el característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de barra, el antiguo Highlander, o el bretón, conservaban en conjunto las mismas características raciales. Las aportaciones de Álvarez Sevilla al conocimiento de las razas caballares de los países célticos le han valido una invitación de la Asociación de Criadores de Shetland para pronunciar próximamente una conferencia en Escocia.
EL PRESIDENTE DEL REAL INSTITUTO DE ESTUDIOS ASTURIANOS, RIDEA, RECONOCE QUE LUCUS ASTURUM NO ERA MAS QUE UNA ALDEA
Ramón Rodríguez, director del RIDEA
viernes, 13 de enero de 2023
EL PINDAL PODRÍA ALBERGAR LA PRIMERA ESCRITURA
Investigadores británicos descubren el calendario lunar más antiguo de Europa, pintado en cuevas hace 20.000 años
La cueva de El Pindal, en Ribadedeva, podría albergar el calendario lunar prehistórico más antiguo del que se tiene registro, pintado hace 20.000 años. Eso es, al menos, lo que sostienen arqueólogos de la Universidad de Durham (Reino Unido), que, en un estudio que acaba de ser publicado por la revista científica 'Cambridge Archeological Journal', defienden que unas marcas realizadas en la sima asturiana y en otras cuevas europeas con pinturas rupestres -una serie de puntos y un signo similar a la letra 'Y'- son, en realidad, los primeros calendarios lunares prehistóricos, que estaban relacionados con el comportamiento estacional de presas como mamuts y otras especies que los primeros pobladores depredaban para alimentarse.
Pero los investigadores van más allá y también sugieren que tal sistema de registro podría interpretarse como un medio de escritura, o tal vez un sistema de protoescritura, el cual -señalan- sería evidencia de la forma más temprana de escritura del Homo sapiens.
A lo largo de los siglos, los arqueólogos se han encontrado estas pinturas de animales en cuevas de toda Europa, pero no han podido saber cuál era el significado de los puntos y otras marcas que contenían. Algo que siempre había llamado la atención de los investigadores, que se preguntaban por qué estos símbolos quedaron plasmados sobre trazos de cérvidos o bisontes.
Pues bien: ahora, después de que el equipo de investigación comparase las más de cuatrocientas cuevas con inscripciones paleolíticas de las que se tiene registro en Europa, han llegado a la conclusión de que el lugar donde se colocaron estas marcas no es arbitrario, sino que parece que los artistas paleolíticos las situaron ahí con fines que tienen que ver con indicar cada cuándo podrían cazar a ciertos animales, registrar sus periodos de apareamiento y desove y las fechas aproximadas del nacimiento de las crías (especialmente, las inscripciones en forma de 'Y'), además de plasmar un calendario lunar que indicaba las noches de plenilunio.
Tal información -subrayan los investigadores- habría sido muy importante para los primeros cazadores, porque ayudaba a realizar un seguimiento de qué animales serían más fáciles de matar durante un período temporal determinado.
Tres pinturas asturianas
Pero es que, además, a partir de la evidencia del calendario lunar prehistórico, los arqueólogos de Durham sugieren que los antiguos pobladores de Asturias podían hacer cuentas. Y no solamente eso: apuntan que sabían usar números hasta, aproximadamente, el 377. Una teoría que generado controversia con otros académicos. En cuanto al símbolo 'Y', los autores del estudio señalan que «hay una clara correlación tanto con el parto como con el apareamiento».
Con todo lo anterior, algunos investigadores no están seguros de que las marcas en este calendario lunar prehistórico sean propiamente escritura. Más bien -han explicado en un comunicado- podrían tratarse de ejemplos de protoescritura: los intentos más remotos de plasmar una periodicidad en las paredes de las cuevas, para registrar el paso del tiempo.
El argumento de los autores de la investigación es que está constatado que los hombres del Paleolítico empleaban la numeración (y citan como evidencias las muescas realizadas en objetos como bastones), además de asegurar que este sistema simbológico asociado a los dibujos de animales específicos está «relacionado con eventos biológicamente significativos informados por el registro etológico, lo que nos permite por primera vez comprender un sistema notacional paleolítico en su totalidad», y que podría ser interpretado por individuos de grupos distintos en un amplio espacio de tiempo. Más aún: se constata «la capacidad de asignar signos abstractos a los fenómenos del mundo (animales, número, parto, fases cíclicas de la Luna) y, posteriormente, usar estos signos como representaciones de la realidad externa en una forma material que podría usarse para registrar eventos pasados y predecir el futuro».
«Puede que no estemos convencidos de que las secuencias del Paleolítico Superior y los símbolos asociados puedan describirse como lenguaje escrito, dado que no representan una sintaxis gramatical, pero ciertamente funcionaron de la misma manera», sostienen. Las respuestas están en El Pindal, de donde reproducen las pinturas de un salmón con tres puntos, un mamut y una cabeza de caballo.
martes, 10 de enero de 2023
LA GUERRERA DE PEÑAMELLERA, UNA ASTURIANA DE HACE 2.000 AÑOS CONTRA LAS LEGIONES ROMANAS
DESCUBREN QUE EL GUERRERO DE SUARIAS PODRIA SER EN REALIDAD LA PRIMERA GUERRERA ASTURIANA
Guillermo Guiter
Los arqueólogos encuentran un cuerpo femenino junto a las armas de la época romana en la cueva de La Cerrosa
¿Ysi el guerrero de Suarías era, en realidad, una guerrera? Este el gran interrogante que ha abierto la última campaña de excavaciones en la sima de La Cerrosa (Suarías, Peñamellera Baja), dirigida por los arqueólogos Susana de Luis Mariño y Alfonso Fanjul Peraza. Aún es pronto para tener más certezas que dudas, pero el hecho es que en los últimos trabajos apareció el cuerpo de una mujer adulta cerca de nuevos elementos de la panoplia militar ya en parte descubierta en campañas anteriores.
Alfonso Fanjul señala que, de confirmar las dataciones que el cuerpo está en el mismo horizonte temporal que las armas, sería un «hallazgo extraordinario» porque confirmaría un hecho que ya está documentado en otros lugares de Europa: que existían mujeres que tomaban las armas en tiempos de los romanos.
Otro de los descubrimientos muy interesante, según los arqueólogos, es la recuperación de la hebilla de un cinturón de placas de bronce con motivos geométricos que se fijaban sobre una tira de cuero, también de época romana, que forma parte de un atuendo militar. Se añade a otras partes del mismo halladas en años anteriores y se trata, así, de uno de los más completos de España.
Más cuerpos
En total, la sima de La Cerrosa ha revelado la existencia de los cuerpos casi completos de ocho individuos, entre los que hay un bebé, niños adolescentes y adultos. El lugar, puntualiza Fanjul, no es un enterramiento puesto que se encuentra en el fondo de una sima. Esos cadáveres, por tanto, habrían sido arrojados sin más, lo que no quiere decir que no se hiciera con carácter ritual. Este es otro de los misterios a resolver: confirmar si fueron enterramientos deliberados, ligados al mundo ritual, o algún otro tipo de suceso. También se encontraron recipientes cerámicos y abundantes restos de fauna, todo ello por analizar en los laboratorios.
La intervención arqueológica de La Cerrosa-Lagaña ha contado con un equipo multidisciplinar compuesto por investigadores del CSIC y de las Universidades de Santiago de Compostela, Oviedo y Complutense de Madrid. Además, el Grupo Espeleológico Gorfolí instaló en la cavidad un sistema de seguridad necesario para poder llevar a cabo los objetivos propuestos para este año.
El equipo comenzó a excavar este yacimiento en 2020 y llevó a cabo otra campaña en 2021. Las intervenciones revelaron el uso de este espacio como un lugar probablemente ritual de la Primera Edad del Hierro (al localizar dos cráneos de mujeres jóvenes) y del final de la Segunda Edad del Hierro (al localizar restos humanos y una panoplia guerrera única en el cantábrico).
Los estudios antropológicos realizados por Silvia Carnicero Cáceres se actualizan cada año, al identificar cada vez más restos humanos y recibir las fechas de carbono 14 que permiten conocer la cronología del yacimiento e ir completando el número y características de individuos humanos depositados.
Las dataciones recibidas a finales del año 2022 han ampliado tanto la cronología del yacimiento (que abarca del Neolítico final a la tardorromanidad). El estudio de los restos humanos se completa con las analíticas de ADN (realizados por el equipo de Carles Lalueza-Fox) y de isótopos estables para conocer aspectos como la dieta, la edad de destete y los lugares de procedencia (realizados por el equipo de Olalla López-Costas).
Además, el análisis de la fauna, que está siendo elaborado por Verónica Estaca-Gómez revela una ingente cantidad de animales depositados entre los que destaca toda la cabaña ganadera además de otros animales salvajes como el corzo o, incluso, el oso, dedicando una especial atención al caso de los caballos. Por último, se están implementando estudios como el del análisis de restos de maderas trabajadas, de los recipientes cerámicos y de los materiales metálicos.
La cueva de La Cerrosa-Lagaña es un yacimiento subterráneo de una extraordinaria riqueza arqueológica. Hasta 2022, destacaba por ser un espacio ritual de la Edad del Hierro único en el cantábrico debido a la panoplia localizada y por contar con restos humanos de una época en la que se desconoce el tratamiento de los cuerpos tras la muerte. Pero tras conocer los resultados del carbono 14, según los arqueólogos, «sabemos que este espacio fue utilizado para depositar cuerpos desde el Neolítico y hasta la tardorromanidad, lo que lo convierte en un lugar utilizado a lo largo de milenios como un espacio, seguramente, límite entre lo terrenal y lo espiritual». Y en el que los cuerpos fueron allí depositados por distintos motivos según la época, ya que la concepción del espacio subterráneo fue cambiando a lo largo del tiempo.
Con respecto a su uso durante la Segunda Edad del Hierro, el equipo investigador piensa que seguramente estuvo relacionado con las Guerras Cántabras, un momento de crisis en el que la población volvió a realizar rituales en las cuevas (como sucede en otras cántabras como las del Aspio o Cofresnedo) y en el que solían elegir espacios subterráneos ya utilizados en el pasado. Solo futuras intervenciones y estudios podrán completar lo que hasta ahora se conoce de este yacimiento.








