FORO ASTURIAS es un barco fantasma lleno de apestados, sin rumbo ni timonel, lo cual le hace más peligroso aún si cabe.
Causa escalofríos el ulular de los enfermos tras haber sido abandonados por sus mandos en ligeras chalupas, a toda leche, buscando refugio de pabellón enemigo a donde han rendido sus armas de la forma más ignominiosa posible unos a Vox, otros al PP, otros al Podemos a los Verdes o a María Santísima.
Es un enfermo desahuciado que agoniza entre espasmos insufribles y para practicarle la eutanasia han recurrido a una cirujana que opera a golpe de motosierra pero con los cascos puestos para no escuchar los alaridos de los cuitados que huyen de ella como del diablo esgatilando al palo mayor o arrojándose por la borda directamente a los tiburones....
Un espectáculo dantesco.............
Ruge, ruge la motosierra asistida por el equipo municipal gijonés que se ha convertido y nunca mejor dicho en ``la guardia pretoriana'' de Doña Serrucho que con la marinería ya no a su alcance arremete contra las tablas, los mástiles y el velamen del mayor naufragio político de la historia del Principado.
Los asesinos escribieron en sus armas nombres de distintas figuras históricas, entre ellas el nombre del mítico primer rey de Asturias
Los fanáticos ultraderechistas que provocaron una matanza con al menos 49 muertos en dos mezquitas en Nueva Zelanda fueron difundidos en directo a través de las redes sociales; uno de los asaltantes, en el templo de ChristChurch retransmitió los asesinatos vestido con ropa militar y disparando a las víctimas mientras cambiada el cargador de su arma de asalto. El grupo ultra se apoyó en un manifiesto supremacista que reivindica un supuesto legado europeo frente a lo musulmanes y llegaron a escribir en sus armas los nombres de varias figuras históricas, de muy variadas épocas, para reivindicar sus crímenes. Entre ellos se encuentra el nombre del mítico primer rey de Asturias Pelayo, escrito como «Pelayu».
Entre todos esos nombres escritos en los cargadores de los fusiles del terrorista se halla también el de Josue Estébanez, neonazi condenado en España por el asesinato en 2007 del joven Carlos Palomino tras propinarle una puñalada en el pecho en el metro de Madrid.
Carlos Rubiera, concejal de Educación y Cultura durante el primer mandato de Carmen Moriyón, ha solicitado su baja como afiliado de Forocomo consecuencia «del viraje ideológico y político marcado desde hace tiempo por la dirección regional del partido». Considera que la formación «está cada vez más alejada del espíritu y las expectativas que generó en la sociedad asturiana» y advierte del «riesgo de convertirla en una especie de 'franquicia local' del PP y Vox».
Tras agradecer al partido «la oportunidad que me brindó de colaborar en la regeneración política y el progreso social de Asturies», asegura que ahora «concentraré mi esfuerzo militante como ciudadano y asturianista en la reivindicación de un estatus de lengua oficial para el asturiano, derecho que ha sido abandonado por Foro». Rubiera, que formaba parte de la candidatura de Esteban Aparicio a las primarias, desvincula su decisión del resultado del congreso, en el que resultó ganador Álvaro Muñiz, y asegura que remitió la solicitud de baja antes de conocer su resultado. Muñiz, por su parte, manifestó su «respeto por las decisiones individuales».
Tumba
de una pareja en la localidad de Castillejo del Bonete (Ciudad Real).
El hombre tiene ascendencia de la estepa y la mujer es genéticamente
similar a los ibéricos anteriores al Neolítico tardío - Luis Benitex de Lugo Enrich - José Luis Fuentes Sánchez (Oppida)
Los
descendientes de los yamnayas tuvieron un gran contacto con las mujeres
locales, según un amplio estudio sobre nuestra historia genómica
Hace unos
4.500 años, grupos descendientes de pastores de las estepas de Europa
del Este llegaron a la península Ibérica tras una larga migración por el
continente. La irrupción de los sucesores de los yamnayas, la antigua estirpe que montaba a caballo y poseía carros, supuso la erradicación de los varones locales,
de forma que su linaje (R1b-M269) sustituyó casi totalmente a los del
cromosoma Y presente hasta entonces a finales del Neolítico. Nada parece
indicar que la invasión fuera forzosamente violenta. De hecho, el
proceso se prolongó durante 400 años. De alguna manera, estos jinetes tuvieron un gran contacto con las mujeres ibéricas. Quizás ellas les prefiriesen por su fuerte jerarquización social y el establecimiento de élites hereditarias. Cazadores de La Braña- Julio Manuel Vidal EncinasEsta
es una de las conclusiones más llamativas de un amplio estudio
coliderado por el Consejo General de Investigaciones Científicas (CSIC) y
la Universidad de Harvard que dibuja el mapa genético de Iberia durante los últimos 8.000 años.
Publicado este jueves en la revista «Science», analiza los genomas de
271 habitantes de la Península de diferentes épocas históricas y los
contrasta con los datos de otros 1.107 individuos antiguos, incluido
el famoso hombre de ojos azules de la Braña en León,
y 2.862 modernos recogidos en informes previos. El capítulo del
sorprendente «abrazo» estepario está escrito en el 20% de nuestros genes
y a juicio de Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva
(centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra), es fácilmente comparable «a la colonización de América por parte de los europeos».
La
llegada en la Edad de Bronce de los yamnayas, originarios de la estepa
póntica (Ucrania y Rusia) a lo que ahora es Portugal y España tuvo
importantes aportaciones culturales, como la introducción de las lenguas
indoeuropeas, origen de muchos idiomas modernos. También provocó
cambios genéticos como la mutación de la lactasa, que
permite digerir la leche en la vida adulta, o un aumento de la estatura
de la población. Pero lo más impresionante es que los recién llegados
reemplazaron al 40% de la población local y casi el 100% de los varones.
Qué
ocurrió es algo complejo que no puede ser explicado solo por los datos
genéticos y que necesitará sin duda de nuevos estudios arqueológicos.
Lejos de un aplastamiento súbito, Lalueza-Fox apunta a que la clave
puede estar en la fuerte estratificación de las sociedades de
los esteparios, una diferenciación social que no existía hasta entonces
y que se hace visible, por ejemplo, en las tumbas con adornos y signos
de riqueza en las que enterraban a sus caudillos. Su poder (y quizás el
castigo de la peste entre los individuos locales) pudo permitirles un
mayor acceso a las mujeres y que sus descendientes tuvieran más
oportunidades de llegar a la edad adulta.
Una historia de amor
Un
ejemplo de estas parejas de distinto origen es una tumba de la
localidad de Castillejo del Bonete (Ciudad Real), donde aparecieron
juntos un hombre con ascendencia de la estepa y una mujer genéticamente
similar a los ibéricos anteriores al Neolítico tardío. «No tenemos por
qué imaginar una situación violenta. Puede ser una situación de
estratificación social o una historia de amor», señala el investigador.
Es posible que yacimientos de la misma época en otras partes de Europa
arrojen luz sobre estas hipótesis, ya que podrían visualizarse las
desigualdades sociales relacionadas con el ajuar funerario y la
estructura de las tumbas y relacionarlas con la genética de sus
ocupantes. «Así podría verse si los individuos que tienen más
ascendencia de las estepas se encuentran en tumbas más elaboradas y si
hay mujeres de otra procedencia que se incorporan a estos clanes
familiares», explica.
Según Lalueza-Fox, el reemplazo genético en
Iberia es muy parecido al que se produjo durante la colonización de
América, en el que después de 300 o 400 años las poblaciones resultantes
ya no eran ni amerindias ni europeas sino una mezcla de ambas. En la
actualidad, el cromosoma Y de los sudamericanos es casi siempre europeo.
Un africano en Madrid
Otro
de los hallazgos que sorprendió a los científicos fue la presencia en
el yacimiento de Camino de las Yeseras (Madrid) de un individuo
procedente del norte de África que vivió hace unos 4.000 años, así como
de un nieto de emigrante africano en un yacimiento gaditano de la misma
época, lo que hace pensar que la distribución de la corriente genética
desde África hacia la Península es mucho más antigua de lo que se creía.
Con todo, los investigadores creen que los contactos fueron esporádicos
y dejaron poca huella genética en las poblaciones del Cobre y el
Bronce. Eso sí, «como trayectoria personal, es impresionante que alguien
de esa época nacido en el norte de África acabe en Madrid», señala el
investigador. Cráneo enclavado- Museu d'Arqueologia de CatalunyaEl
estudio también muestra el impacto genético provocado por los flujos de
población provenientes del Mediterráneo oriental. «Para cuando comenzó
la Edad Media, al menos un cuarto de la ancestralidad ibérica había sido
reemplazada por romanos, griegos y fenicios», explica Iñigo Olalde,
investigador en Harvard. Un ejemplo de este fenómeno es la colonia
griega de Ampurias, en Gerona, donde un grupo de los 24 individuos
analizados tiene una clara herencia griega, mientras el resto es
indistinguible de los íberos del poblado cercano de Ullastret. La
tradición de los campos de urnas dificultó la investigación de esta
etapa, ya que los cuerpos eran incinerados. Por eso, los investigadores
utilizaron cráneos enclavados de hombres decapitados mostrados como
advertencia y los restos de niños pequeños, que por alguna razón eran
enterrados en los suelos de las casas.
El mapa genético alcanza la llegada de los visigodos y de los musulmanes.
Entre los primeros se localizó a madre e hijo en Pla de l'Horta
(Gerona) con una clara ascendencia del este de Europa y un ADN
mitrocondrial típico de Asia. Del período islámico, individuos de
Valencia, Castellón, Granada y Vinaroz, enterrados de lado y mirando
hacia el sur, donde creían que estaba la Meca, que muestran un
componente norteafricano cercano al 50%, mucho mayor que el residual 5%
que se observa en la población ibérica actual. Esta ancestralidad fue
eliminada durante la Reconquista y la posterior expulsión de los
moriscos. En definitiva, un mapa intrincado que demuestra la riqueza de
nuestros orígenes y cómo el ADN antiguo se ha convertido en una poderosa
herramienta para reconstruir el pasado distante.