Las excavaciones arqueológicas desarrolladas este año en la sima de La Sobia, en el concejo de Teverga, han sacado a la luz un conjunto de hallazgos que aportan nueva información sobre el pasado de la montaña asturiana. Los trabajos, dirigidos por el arqueólogo Alfonso Fanjul Peraza y realizados con la colaboración de la Universidad de Kiel, han permitido localizar restos de armas de hierro y diversos complementos armamentísticos de bronce en uno de los sectores más profundos de la cavidad.
Entre las piezas recuperadas destaca una excepcional punta de lanza de hierro, considerada uno de los descubrimientos más relevantes de la campaña. Junto a ella apareció una contera de funda de espada fabricada en bronce, además de otros elementos metálicos que se encuentran actualmente en proceso de estudio y catalogación. Los investigadores consideran que estas piezas podrían formar parte de antiguos depósitos de armas realizados en diferentes momentos de la Prehistoria reciente.
Tesoro ancestral
La ubicación de los hallazgos resulta especialmente significativa. Todas las piezas proceden del sondeo arqueológico abierto en una de las zonas más profundas de la sima de La Sobia, una circunstancia que lleva a plantear que las armas fueron arrojadas deliberadamente al interior de la cavidad o depositadas allí con una finalidad concreta.
El análisis preliminar de los materiales apunta además a la existencia de depósitos correspondientes a dos momentos históricos distintos. Por un lado, se han identificado evidencias relacionadas con la Edad del Bronce. Por otro, algunos de los materiales parecen corresponder a una etapa situada entre el final de la Edad del Hierro y el proceso de romanización, un periodo marcado por profundos cambios sociales y culturales en el territorio cantábrico.
Rituales o refugios en la montaña
Los especialistas recuerdan que el hallazgo de armas en cuevas y simas constituye un fenómeno bien documentado en distintos puntos del norte peninsular. En algunos casos, estos depósitos se interpretan como ocultamientos realizados por comunidades que utilizaron las cavidades como refugio durante episodios de conflicto o inestabilidad. En otros, las evidencias apuntan a prácticas rituales, con ofrendas depositadas en espacios considerados simbólicos o vinculados al mundo de los antepasados.
Los investigadores señalan que, en principio, las armas descubiertas no guardan relación con los restos humanos localizados anteriormente en la cavidad, pertenecientes a épocas mucho más antiguas. Esta circunstancia refuerza la idea de que la sima tuvo un uso multifuncional a lo largo de los siglos.
El yacimiento fue descubierto en 2001 y desde entonces se han desarrollado investigaciones sobre los restos humanos y de fauna encontrados en superficie. La campaña actual constituye la primera intervención arqueológica en profundidad. Además del estudio de los materiales recuperados, los trabajos incluyen la obtención de muestras de polen para reconstruir la evolución ambiental de la montaña cantábrica.
La investigación está financiada por la Consejería de Cultura del Principado, la Fundación Caja Rural, el Ayuntamiento de Teverga, ASEAMO y la DOP Sidra de Asturias.
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